Actitud en el Juego

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The LEGO Foundation. figueroa mail. Estudios y Debates Pedagógicos. Actitud lúdica y rol mediador de aprendizajes en educadoras de párvulos: para aprender jugando se necesitan dos Playfulness and the role of educators as learning mediators in early childhood education: two are needed to learn through play.

Es un momento muy decisivo en nuestro rol de jugones o jugonas 🥰. Porque muchas veces no nos paramos a pensar sobre cómo acompañamos y cómo estamos, también en el juego….

Lo más importante es no culparnos y saber que nuestra presencia o no presencia puede determinar mucho en nuestras pequeñas. Disfrutando y conectadas. Cuando hay una necesidad de mirada, de compartir y estar, ahí estoy 💚.

Sin sumisión si no quiero hacer algo pero con entrega confiando en el juego y en nuestro aquí y nuestro ahora 😉. Siempre según mi mirada adulta que sabe lo que la otra necesita. Sin escucha porque no la necesito.

Jugamos como yo digo y, si jugamos como tú dices, yo te digo cómo hacerlo mejor… 🤪. Hay una gran reflexión detrás de todo esto, y lo mejor es poner conciencia en lo que hacemos y en el lugar en el que nos encontramos, con nuestros peques y con nosotrxs mismxs.

Creo que viene bien hacernos preguntas de este tipo a menudo, servirán para conocernos un poco más y hacer que nuestros hijxs disfruten más ese acompañamiento.

Otra cosa que me ayuda mucho es contar con montón de recursos para cada momento. A: la fórmula para conectar con el juego y vivir desde ese estado. Y cuando estás en ese estado, en los momentos de enfado familiar, berrinches, imprevistos, circunstancias dolorosas, etc.

La Observación ya la puedes poner en prácticas con el Ludómetro en tu vida diaria, el aprendizaje, te lo ofrezco yo en esta MasterClass: Volver a Jugar! El placer adulto de reconectar con el juego. Aprenderás a aplicar la fórmula O. A y te guiaré en el paso a paso de conexión con tu juego.

Porque volver a jugar te llevará a reconectar con tu actitud lúdica, esa que estuvo o está en ti actualmente, pero le cuesta aparecer cuando lo necesitas. Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente.

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Temas del blog:. Actitud Lúdica. Una forma de ser ante la vida. Quizás hasta te suene raro esto de ACTITUD LÚDICA, ¿cierto?

¿Qué es la actitud lúdica? · el juego está relacionado con la motivación y la actitud mental, no tanto con la manifestación externa de la Nuestra actitud ante el juego. Desde hace tiempo pienso que si jugáramos más, el mundo sería un lugar mejor. Y conforme más y más me acerco a la Este ensayo reflexivo tiene por objetivo analizar el rol docente como mediador del aprendizaje basado en el juego, estableciendo relaciones con una competencia

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FootBall Americano video motivacional, actitud, da lo mejor de ti, coaching UJego cookies Jjego absolutely essential Regalos Instantáneos Online the website to function properly. Actitud en el Juego Rodríguez, Alejandro. Hay conceptos que tienen personajes Actitu, que al hablar de ellos tienes unas ganas tremendas de hablar de los otros. El juego puede servir de instrumento para nuestro progreso personal y para transformar situaciones en el mundo. Porque muchas veces no nos paramos a pensar sobre cómo acompañamos y cómo estamos, también en el juego….

Actitud en el Juego - A menudo nos sentimos perdidas ante el juego y no reparamos en cuál es nuestra actitud ante el juego. Es un momento muy decisivo en nuestro rol de jugones o ¿Qué es la actitud lúdica? · el juego está relacionado con la motivación y la actitud mental, no tanto con la manifestación externa de la Nuestra actitud ante el juego. Desde hace tiempo pienso que si jugáramos más, el mundo sería un lugar mejor. Y conforme más y más me acerco a la Este ensayo reflexivo tiene por objetivo analizar el rol docente como mediador del aprendizaje basado en el juego, estableciendo relaciones con una competencia

Si es de carácter emocional, se desarrolla culpabilidad, confusión y se daña la autoestima del niño. Dirigir, controlar, organizar, suplantar.

Decidir por el niño lo que él puede hacer por sí mismo. Denotan desconfianza: no me fio de él y lo dirijo. Crean inseguridad, dificultan la obtención de criterio propio, sobreprotegen y no responsabilizan.

Utilizar, aprovecharse. Lo vemos cuando un progenitor utiliza a un hijo en contra del otro o cuando se les requiere que cumplan las expectativas de los padres.

Producen desconsideración, manipulan, confunden y dañan la autoestima del niño. Juzgar, evaluar, catalogar, interpretar. También ocasionan temor a ser juzgado, fomentan la vergüenza y la inseguridad. Son pesos, cargas que acompañan al niño a lo largo de su vida y le crean prejuicios, miedos, vergüenza y culpabilidad.

Emplear actitudes autoritarias o tiranas, que suponen abuso de autoridad. Atemorizan, desconsideran, faltan al respeto, crean inseguridad. Culpabilizan y dañan la autoestima. En general, estas actitudes molestan, desconsideran, faltan al respeto, se entrometen, suplantan, manipulan, culpabilizan, avergüenzan, perjudican la comunicación y el entendimiento, ocasionan desencuentro, malestar, inseguridad, desconfianza y dañan la autoestima.

Los niños son víctimas calladas de las situaciones de sus mayores, padeciendo silenciosamente las consecuencias de sus circunstancias familiares, con pocos recursos, o sin ellos, para entenderlas y asimilarlas.

Por ello, es importante que nos demos cuenta y que seamos conscientes de lo que transmiten al otro las actitudes con las que nos relacionamos. Los padres a su vez cargan con sus propios conflictos, con sus miedos, culpas e inseguridades y con su pasado. Probablemente también ellos arrastren pesos y carencias de su infancia y de su vida que no han resuelto y de alguna forma pueden transmitirlos a sus hijos.

A veces, por identificación con sus propios padres, tienden a tratar a sus hijos como ellos mismos fueron tratados. También puede ocurrir que utilicen al niño como un chivo expiatorio o que el padre, por su propia inseguridad o miedo, mantenga un control estricto sobre su hijo, favoreciendo así la transmisión de inseguridad al hijo.

También pueden utilizar al hijo para satisfacer su necesidad de logro. Otras circunstancias pueden producir también graves trastornos en los niños, como las pérdidas importantes, los traumas, las adicciones, el maltrato, los abusos, la violencia, el acoso, las enfermedades físicas y psiquiátricas o los factores de riesgos psicosociales.

Los padres no son los únicos educadores, pero sí son los principales. Según crecen, los niños van aumentando sus relaciones y van adquiriendo relevancia otros educadores, como los profesores y el centro escolar , que se relacionan con sus alumnos con actitudes que tienen su influencia en el desarrollo de los niños.

Asimismo, según siguen creciendo, van aumentando su importancia los compañeros y las amistades, que también establecen relaciones que afectan al desarrollo de su personalidad. En cualquier caso, ante circunstancias adversas, tiene más recursos para enfrentarse a ellas un niño con confianza en sí mismo, con buena autoestima, independiente y responsable que un niño inseguro, sin confianza en sí mismo, con baja autoestima, dependiente e irresponsable.

La sociedad también educa, las instituciones públicas, las organizaciones privadas, el sistema social y político con su actividad diaria transmiten una concepción del ser humano y priorizan unas actuaciones sobre otras. Nos podríamos preguntar cuál es la consideración que tiene nuestra sociedad sobre la crianza, en qué medida se apoya y se facilita la función educativa de los padres o qué lugar ocupa la educación en el sistema productivo y en qué grado se tiene en cuenta a los niños, su educación y desarrollo, en nuestro funcionamiento político, social y económico, porque pudiera ser que se les tenga mucho menos en cuenta de lo que realmente nos importan y se merecen.

La persona posee en sí misma la capacidad y la tendencia hacia la autorrealización y el crecimiento 3 , 4 5 , y para desarrollarla necesita un entorno con un ambiente psicológico favorecedor de ese crecimiento que satisfaga sus necesidades emocionales, intelectuales y sociales, tal como una planta necesita del sol, de la lluvia y de una tierra fértil para poder completar su desarrollo.

El objetivo de la terapia de juego no directiva es crear un ambiente de comprensión, confianza, libertad, respeto y responsabilidad, donde los niños, por medio del juego, en un lugar especialmente diseñado para ello sala de juego , puedan proyectar su problemática, expresando sus conflictos y necesidades, sus miedos e inseguridades.

Se trata de crear un espacio y una relación que atienda y compense sus déficits, carencias y conflictos derivados de sus circunstancias personales y familiares, que facilite el desarrollo de su propia personalidad y la adquisición progresiva de una madurez personal y social.

Los juguetes constituyen el medio de expresión del niño y favorecen su expresividad, con lo cual los juguetes electrónicos son desaconsejables, ya que con ellos los niños adoptan una actitud pasiva.

Los juguetes han de poder ser manipulados por los niños y a través de ellos manifestarse. La sala de juego es un lugar que propicia el crecimiento. Se persigue que en ella el niño se sienta libre y seguro. Allí nadie le dirige, ni juzga, ni critica, ni le dice lo que tiene que hacer o sentir, tampoco compite con nadie.

Puede decidir a que jugar, probarse y expresarse. Allí es la persona más importante y es aceptado por completo. El psicoterapeuta acepta al niño en su totalidad, adoptando una actitud generalizada hacia el niño que denota acogida, interés, paciencia, constancia, respeto y comprensión, favoreciendo que el niño se sienta seguro y libre para expresar sus sentimientos, tanto positivos como negativos.

El psicoterapeuta escucha y comprende los sentimientos que el niño expresa y se los refleja empatía. Asimismo, establece las limitaciones necesarias. El psicoterapeuta no intenta dirigir las acciones o conversaciones del niño.

Tampoco pretende apresurar el curso de la terapia, este es un proceso gradual. El niño guía el camino y el terapeuta le sigue. El terapeuta no critica al niño, ni le juzga, ni le obliga, requiere o rechaza, confía en él y en su capacidad de autodirección.

Debido a esta comprensión y aceptación, el niño aprende a conocerse y comprenderse mejor a sí mismo y a los demás. También aprende a valorarse, mejora su autoestima y la confianza en sí mismo, lo que le facilita el desarrollo de su personalidad y la adquisición progresiva de una madurez personal y social que le permite actuar de forma responsable y autónoma.

La terapia de juego no debe ser apresurada. El intento de forzarla puede ocasionar el retraimiento del niño. Vivimos en un mundo acelerado y el niño necesita tiempo para asimilar lo que va aprendiendo y conociendo, para hacerlo suyo y practicarlo.

Aprender y crecer lleva su tiempo. El adulto vive con prisas y lo transmite al niño, lo que conlleva tensiones, presiones, incomprensiones, frustración y conflictividad. Un aspecto importante de la relación terapeuta-niño es la actitud empática del terapeuta.

Podríamos decir que hay una falta de empatía en todos los ámbitos humanos y esta es fundamental para mejorar la comunicación, el entendimiento y el acuerdo.

Empatía es ponerse en el lugar del otro, adoptar su marco de referencia, intentar percibir el sentimiento y la vivencia del otro, como si fuera él. Cerrar Privacy Overview This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website.

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Tuve la suerte de formar parte del equipo de retadores y aquí tienes los retos de la primera semana para que los puedas superar ¡y entrenar tu actitud lúdica!

Candela comenta este post compartiendo tu opinión y sigue su investigación activando el modo juego a tope. Krorg comparte este post en sus redes sociales. Sonríe y sigue a galope, con la actitud lúdica como bandera, ¡yiha!

Durante los meses de este año voy a publicar este tipo de post para compartir las claves sobre el juego que he ido descubriendo como diseñador de juegos, guionista y gestor de proyectos de gamificación y juego.

Aquí puedes ver las 12HistoriasDeJuego. Lo más importante de un juego: la Actitud Lúdica. Antes de continuar, selecciona a tu personaje: Candela : detective dispuesta a investigar todas las pistas posibles Krorg: jinete cibernético interesado en cabalgar por estos lares La importancia de la Actitud Antes de nada, tenemos que tener claro que el concepto actitud no es de esas palabras que pueden significar cualquier cosa y que según quién lo use significa una u otra.

CANDELA: Disculpa, ¿puedes profundizar un poco más? KRORG: Necesito frases cortas sobre esto, esbirro Ok, tranquilo Krorg. el juego no tiene por qué ser a todo o nada: podemos variar el grado de actitud lúdica a cualquier actividad que hagamos Y esa actitud lúdica no es para nada binaria, no es que SÍ existe o NO existe, qué va: es un gradiente que se puede regular.

el juego no se consigue únicamente con una sola característica identificativa, es la suma de diversas características. Y segundo, aquí tienes tres conclusiones para que tengas claro el poder de estar en «modo juego»: 1. Día Haz una trampa sin que te descubran Día Juega a buscar formas en las nubes Día Reta a alguien a hacer la tirada más alta Candela comenta este post compartiendo tu opinión y sigue su investigación activando el modo juego a tope Krorg comparte este post en sus redes sociales.

Jose Abellán Durante los meses de este año voy a publicar este tipo de post para compartir las claves sobre el juego que he ido descubriendo como diseñador de juegos, guionista y gestor de proyectos de gamificación y juego.

Aquí puedes ver las 12HistoriasDeJuego JoseAbellan Imágenes de los personajes: Personas de vector creado por Kubanek - Freepik.

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Actitud en el Juego - A menudo nos sentimos perdidas ante el juego y no reparamos en cuál es nuestra actitud ante el juego. Es un momento muy decisivo en nuestro rol de jugones o ¿Qué es la actitud lúdica? · el juego está relacionado con la motivación y la actitud mental, no tanto con la manifestación externa de la Nuestra actitud ante el juego. Desde hace tiempo pienso que si jugáramos más, el mundo sería un lugar mejor. Y conforme más y más me acerco a la Este ensayo reflexivo tiene por objetivo analizar el rol docente como mediador del aprendizaje basado en el juego, estableciendo relaciones con una competencia

Porque muchas veces no nos paramos a pensar sobre cómo acompañamos y cómo estamos, también en el juego…. Lo más importante es no culparnos y saber que nuestra presencia o no presencia puede determinar mucho en nuestras pequeñas. Disfrutando y conectadas. Cuando hay una necesidad de mirada, de compartir y estar, ahí estoy 💚.

Sin sumisión si no quiero hacer algo pero con entrega confiando en el juego y en nuestro aquí y nuestro ahora 😉. Siempre según mi mirada adulta que sabe lo que la otra necesita. Sin escucha porque no la necesito. Jugamos como yo digo y, si jugamos como tú dices, yo te digo cómo hacerlo mejor… 🤪.

Hay una gran reflexión detrás de todo esto, y lo mejor es poner conciencia en lo que hacemos y en el lugar en el que nos encontramos, con nuestros peques y con nosotrxs mismxs. Creo que viene bien hacernos preguntas de este tipo a menudo, servirán para conocernos un poco más y hacer que nuestros hijxs disfruten más ese acompañamiento.

Otra cosa que me ayuda mucho es contar con montón de recursos para cada momento. Hay momentos en los que estoy cansada y busco ese juego tranquilo pero, hay momentos que lo mismo estamos a tope de energía y queremos sacarla fuera y aplicamos otro tipo de juegos.

Jugando corren, saltan, utilizan sus reflejos, practican la motricidad, desarrollan su sistema psicomotor. Los niños se comunican y se expresan a través del juego, al jugar exploran su entorno y se relacionan con otras personas, se socializan, aprenden normas sociales y adquieren valores.

Con el juego desarrollan su imaginación, creatividad e inteligencia y aprenden. Cuando juegan ponen en práctica sus aprendizajes y conocimientos, ensayan, prueban y tratan de mejorar, además de disfrutar.

Jugando expresan sus sentimientos y emociones, se divierten, ríen, gozan, muestran alegría, bienestar… y también tristeza, frustración, confusión, tensión… Jugando van construyendo su propia identidad y subjetividad. El juego puede ser libre o dirigido en diferente grado no directivo o directivo.

En el juego libre el niño decide a qué jugar y cómo, sin la dirección del adulto. En el juego dirigido se busca conseguir un objetivo determinado y hay dirección del adulto. Los chicos de ahora en general juegan poco y se les dirige mucho. Participan en bastantes actividades extraescolares y dedican demasiadas horas a los videojuegos, que son juegos dirigidos y pasivos.

Además de jugar, para propiciar el desarrollo de su propia personalidad, los niños fundamentalmente:. Necesitan sentirse queridos, amor, cariño, afecto.

La falta de afecto acarreará graves perturbaciones en el desarrollo de su personalidad. La autoestima se desarrolla en el niño al sentirse querido. Es imprescindible para sentirse seguro, para tener confianza en sí mismo y para desarrollar la propia identidad.

Necesitan sentirse escuchados, comprendidos y aceptados. El que escucha no da soluciones ni interroga ni juzga. Empatía es ponerse en el lugar del otro, intentar percibir los sentimientos y las vivencias del otro.

Permite comprender mejor al otro y conocerle mejor. Necesitan confianza, que confiemos en ellos. Necesitan que les demos libertad y responsabilidad, así fomentamos la confianza en sí mismos. Necesitan aprender a decidir y desarrollar su propio criterio respecto a sus opiniones.

Necesitan que aceptemos sus errores. Necesitan respeto. Necesitan sentirse respetados y que los padres nos respetemos a nosotros mismos. Necesitan que los padres ejerzamos nuestros derechos con ellos; si ellos solo tienen derechos y ninguna obligación caemos en la sobreprotección y les hacemos déspotas, desconsiderados, irrespetuosos e irresponsables.

Necesitan sentirse valorados, reconocidos, importantes. Necesitan que nos interesemos por sus actividades, por sus problemas, por ellos. Necesitan tiempo. No podemos requerirles responsabilidades para las que no están preparados y hay que exigirles responsabilidades para las que sí están preparados.

Necesitan aprender a convivir y por consiguiente necesitan normas y límites. Necesitan autoridad, no autoritarismo, que les proporcione protección y seguridad.

Necesitan referentes y modelos apropiados. Necesitan desarrollar su propia personalidad, ser ellos mismos, no ser lo que los demás esperen de ellos. Que se conozcan, que sepan lo que quieren. Están aquí para vivir su propia vida, no para vivir la vida de otros ni para cumplir las expectativas de otros.

Necesitan establecer vínculos afectivos estables con los progenitores o con quienes les sustituyan. Los niños pueden vivir condiciones de vida desfavorables que dificultan o no propician el desarrollo de su personalidad. Si no tienen cubiertas estas necesidades, pueden aparecer dificultades en su desarrollo, diferentes problemáticas y trastornos.

Los niños pueden sufrir carencias afectivas y emocionales, autoritarismo, sobreprotección, descuido, abandono, maltrato, acoso… Estas carencias intervienen negativamente en el desarrollo de su personalidad, provocan sentimientos de inseguridad, baja autoestima, actitud inmadura e irresponsable, agresividad, depresiones, enfermedades psicosomáticas, desinterés escolar, conflictividad personal, familiar y social.

Los padres son los principales educadores de sus hijos. Son un modelo y un referente para ellos. Los padres siempre están educando, hagan lo que hagan educan, lo hagan bien o mal, educan o maleducan. Educan por acción u omisión. Una función vital de los progenitores es crear un ambiente familiar que transmita confianza y seguridad, que sea respetuoso y favorezca el desarrollo de la personalidad de los niños.

Sin embargo, en el curso de su función parental también pueden relacionarse con sus hijos con actitudes y estilos de comunicación que perjudiquen el desarrollo del niño y dañen su autoestima, agravándose en el caso de reiteración, como pueden ser:. Ignorar, descuidar, mostrar desinterés, indiferencia, despreocupación, falta de apoyo.

Dan pie a que el niño se sienta sin importancia, rechazado, no querido. Ocurre cuando los padres se desentienden de los intereses de sus hijos o de sus solicitudes. Criticar, descalificar, desacreditar, recriminar y reprochar en exceso. Hay un mensaje oculto de rechazo, de no aceptación.

Molestan, dañan. Crean conflictividad e inseguridad. Manipulan y enseñan al niño a chantajear. Nunca ha de tener un niño dudas del amor de sus padres. Cuando se trata de chantaje material, se crean niños interesados, egoístas e irresponsable. Durante esta actuación, se busca la participación activa de niños y niñas a través de un vínculo recíproco que posibilita la construcción de conocimientos compartidos desde una intencionalidad desarrolladora Figueroa-Céspedes, Esta relación de aprendizaje en educación parvularia se da en un contexto de juego y, en ese sentido, requiere una actitud lúdica playfulness del adulto mediador, la cual implica una predisposición abierta a generar condiciones para el juego y al mismo tiempo, a incorporarse de forma respetuosa en él.

En conformidad a lo mencionado, surgen perspectivas que buscan enriquecer la interacción pedagógica. Particularmente, la actitud lúdica constituye una vía del adulto para aproximarse a la actividad del niño o niña, orientando su desarrollo. Lieberman enfatiza que por medio de la actitud lúdica el adulto puede crear un ambiente que permite que niñas y niños expresen mejor su alegría.

Para Sproule et al. No obstante, la actitud lúdica en Educación Parvularia o Inicial, es aún poco conocida, existiendo escasa información empírica y focalizada en el rol que cumplen los adultos al respecto Pinchover, A continuación, se revisa un breve marco conceptual que aborda la mirada sociocultural, sustentando la importancia del aprendizaje basado en el juego como propuesta pedagógica.

Posteriormente, se describen algunas actuaciones mediadoras a partir del despliegue del aprendizaje basado en el juego y de la actitud lúdica para un abordaje equilibrado de la interacción, considerando en todo momento la perspectiva de los niños y las niñas.

La teoría sociocultural considera que el desarrollo humano se produce a partir de una interacción compleja entre los procesos de desarrollo natural, biológicamente determinados, y el desarrollo cultural, creado por la interacción de un individuo con otras personas Orrú, Este producto interaccional implica más que una adquisición puntual de valores, expectativas y competencias promovidos por una cultura específica.

De acuerdo con el enfoque sociocultural, el juego permite que niños y niñas asuman un papel activo en su aprendizaje y se apropien de sus experiencias y trayectorias de aprendizaje lúdico UNICEF, Esta perspectiva reconoce y confía en que niños y niñas tienen un potencial de desarrollo, por lo que los entiende como sujetos capaces, autónomos y agentes de sus experiencias de aprendizaje lúdico.

Para Vygotsky, el juego es una realidad cambiante e impulsora del desarrollo mental de niños y niñas, permitiendo desarrollar habilidades como atención y memoria de manera consciente y lúdica Gallardo y Gallardo, Una primera fase , entre los dos a tres años, en la que niños y niñas juegan con los objetos según el significado que su entorno social más inmediato les otorga.

Primero, en la forma de un aprendizaje de las funciones reales de los objetos en un proceso de interacción lúdica con su entorno familiar próximo exploración guiada de los objetos , para posteriormente liberarse de los objetos concretos a partir de la adquisición social del lenguaje, por lo que empiezan a operar con significados.

Posteriormente, emerge la segunda fase de los tres a seis años llamada fase del juego socio-dramático. En esta fase se despierta en el párvulo un interés creciente por el mundo de los adultos, imitándolo y reconstruyéndolo en sus interacciones.

Desde una perspectiva contemporánea, Bodrova et al. Juegan a ser el papá, la mamá o educadora, manifestando su aguda percepción de sus referentes cotidianos. Este juego socio-dramático para Sarlé puede incorporar al grupo completo a modo de juego grupal por ejemplo, el aula como si fuera un supermercado o desarrollarse en grupos pequeños rincones con implementos para dramatizar.

También se puede implementar a través de juguetes los animales de una granja o tener una estructura derechamente teatral en donde se interprete el fragmento de un cuento, canción o escena cotidiana o histórica por ejemplo, jugar a interpretar la secuencia de una película.

En un estudio desarrollado por Nicolopoulou et al. En esta misma línea, Weisberg et al. A través de este ejercicio, es posible desarrollar el liderazgo y la participación en el aula, así como la escucha activa, antecedente de una comunicación efectiva.

En el siguiente apartado se profundiza en el aprendizaje basado en el juego, abordando sus características y tipologías. La literatura internacional muestra dos grandes perspectivas o dominios relacionados con el aprendizaje basado en el juego, una enfocada hacia el desarrollo en general y la otra hacia los objetivos de aprendizaje Pyle et al.

Asimismo, existen diferencias en la forma en que las educadoras comprenden e incorporan en su práctica pedagógica los conceptos de juego y aprendizaje Pyle et al. Al respecto, Weisberg et al. No obstante, existe debate en torno a una definición precisa del concepto, el aprendizaje basado en el juego es, en esencia, aprender jugando Danniels y Pyle, Para Zosh et al.

Weisberg et al. Tabla 1 Tipos de juego clasificados por quien lidera e inicia. Fuente: Weisberg et al. En el juego libre, el párvulo tiene alta autonomía, inicia el juego y puede hacer lo que quiera con los materiales de su elección, mientras que el juego guiado nace de la intención de la educadora y es el niño quien determina su dirección.

No obstante, la relevancia del juego libre vinculada a su aporte a la formación de distintos aspectos del desarrollo infantil, tales como habilidades sociales Singer y Singer, y autorregulación Whitebread et al. En el juego guiado es el adulto quien inicia la actividad con un propósito de aprendizaje y, por lo tanto, es responsable de mantener el foco en función de los objetivos de aprendizaje, aun cuando es el niño quien dirige la acción Honomichl y Chen, Este punto es el más relevante: mientras que el adulto inicia la actividad, por ejemplo, provocando al niño con un ambiente de aprendizaje animales ambientados con plantas y troncos en el cajón de arena es el niño quien dirige su propio aprendizaje por medio de la manipulación e interacción con los objetos.

El juego guiado aporta autonomía al ser dirigido por los niños y las niñas e incorpora al mismo tiempo elementos importantes de estructuración de parte del adulto sobre el ambiente del juego Honomichl y Chen, Esto se puede dar de dos formas:. Preparando el ambiente de antemano, de manera que la educadora pueda decidir qué juegos y materiales estarán a disposición del párvulo.

Pyle y Alaca concluyen en su estudio de las perspectivas de niños y niñas sobre el juego, que en aquellos contextos pedagógicos que integraron variados tipos de juego en el aula juego libre y juego guiado, por ejemplo , ellos comunicaron una definición más holística del juego, que integró sus perspectivas y gustos.

Siguiendo a Feuerstein la mediación implica encontrar nuevas formas para ayudar al otro a aprender y pasar a siguientes niveles de comprensión y conocimiento.

Esta fase es relevante, ya que el primer componente de la acción de la educadora es documentar la experiencia pedagógica y analizar la práctica desde una óptica desarrolladora. Vale decir, se investiga la Zona de Desarrollo Real en niños y niñas bajo la pregunta clave de ¿cuánta guía necesitan los niños al momento del juego?

Figura 1 Interacciones del adulto en el juego. Posteriormente, las educadoras interactúan o no , según haya sido su evaluación y reflexión en el proceso anterior. Estableciendo una conexión con la propuesta de Meacham et al.

A continuación, se caracterizan esas actuaciones. En estas estrategias se incluyen procesos de parafraseo, resumen y reflejo de las palabras que empiezan a incorporar niños y niñas, las que trascienden la mera repetición de la instrucción directa. Camarata et al. Un ejemplo de esto es un niño que se incorpora al juego autónomo con un rompecabezas.

En la instrucción directa, un niño dice: "rompecabezas" y la educadora responde: "me gusta este rompecabezas, diga: me gusta este rompecabezas". Esta interacción representa un aprendizaje por repetición.

Los investigadores concluyeron que una enseñanza del habla más naturalista, en lugar de prácticas de imitación repetitivas, son más eficaces para promover el lenguaje de niños y niñas.

Para ser responsivo en la interacción, es importante formular preguntas y frases que son relevantes para los intereses de los párvulos, en particular, ligado a la exploración con materiales plastilina, lápices de colores, etc.

Por ejemplo, en una actividad de una niña con plastilina, el abordaje responsivo se asocia a interacciones que impulsen su participación e interés.

Intervenciones como: "¡qué lindo lo que hiciste! Hiciste muchas figuras y ocupaste muchos colores, ¿me puedes contar lo que hiciste? Habla simbólica: la educadora interactúa lúdicamente al participar del lenguaje simbólico cocreado con niños y niñas.

Por ejemplo, en el juego socio-dramático, la educadora puede incorporarse a una representación de un niño que interpreta a un superhéroe, preguntando por sus superpoderes.

El niño señala que tiene superfuerza y que puede levantar cualquier cosa pesada. La educadora se acerca dramatizando el papel de una villana. El niño se acerca representando enojo y diciendo: "¡dejarás de hacer maldades, te atraparé! Simbólicamente el niño toma a la villana simulando tener superfuerza.

Posteriormente, se articulan variados intercambios en los que se dialoga en un ámbito de fantasía y creatividad. De esta forma, la interacción que pueden ofrecer las educadoras se orienta al desarrollo cognitivo y lingüístico de niños y niñas, incorporando una fuerte consideración por sus perspectivas e intereses.

En este marco, la actitud lúdica emerge como un recurso para aproximarse al juego e interactuar de forma respetuosa. La actitud lúdica playfulness es un constructo multidimensional que abarca componentes cognitivos, afectivos y conductuales Glynn y Webster, Se traduce en una disposición que se expresa a lo largo de la vida combinando conocimientos, habilidades y actitudes Ministery of Education [MoE] of New Zealand, para disfrutar e involucrarse en una actividad, permitiendo re definirla de manera imaginativa, no seria, promoviendo el disfrute intrínseco, la participación y la propia satisfacción Starbuck y Webster, De acuerdo a Youell es un estado de la mente que permite que los párvulos puedan ser más flexibles, tomen riesgos en las interacciones y abran espacios para el desarrollo de la creatividad en el aula.

Una de las primeras elaboraciones sobre la actitud lúdica en edades tempranas se encuentra en los textos de Lieberman en un intento por establecer la relación entre juego y desarrollo cognitivo.

Considera que esta cualidad es relativamente estable determinando cinco componentes: espontaneidad física, social y cognitiva, manifestación de la alegría y sentido del humor Barnett, El concepto de actitud lúdica articula juego y aprendizaje desde una forma particular de ser y de hacer de la persona, es decir, surge desde el ser dentro influenciando nuestras acciones y nuestra forma de vida hacer MoE, Se constituye como una característica de la interacción que debe estar presente en el aula, ya que contribuye al cumplimiento de objetivos tanto en actividades de juego libre como en actividades más estructuradas Sproule et al.

Según Youell las primeras formas de interacción de un adulto con un bebé consideran la actitud lúdica: les hacen cosquillas, les sonríen, mientras que los bebés responden con sonidos y muestras de bienestar.

En esta interacción se desarrolla un vocabulario de juego que se instala mucho antes que la introducción de juguetes y que marca los inicios del desarrollo del lenguaje.

Es un fenómeno social, una interacción entre dos sujetos y a pesar de que puede darse como una actividad individual, se requiere previamente una experiencia lúdica con un otro Youell, En este sentido, promover una actitud lúdica en adultos y adultas, contribuye a que niños y niñas expresen esta misma actitud Pinchover, Los adultos que tienen una actitud lúdica, son típicamente graciosos, de buen humor, espontáneos y comúnmente actúan de manera juguetona por medio de bromas y payaseos en inglés clowning Pinchover, Es a través de esta actitud lúdica que las educadoras pueden crear ambientes para que niños y niñas puedan expresar el valor de la alegría Booth y Ainscow, o el optimismo Feuerstein, , siendo más creativos y flexibles durante el juego.

Frecuentemente, la rutina diaria divide las actividades entre juego y experiencias grupales e individuales, tales como comer, ir al baño o ir a dormir, sin embargo, los niños y las niñas manifiestan una actitud de juego en todos los espacios y ámbitos de su vida.

Es por ello que será necesario que las educadoras se aproximen y participen lúdicamente para integrar dichos aspectos MoE, Por ejemplo, durante las transiciones, la educadora puede jugar a caminar en puntillas en una línea imaginaria o jugar a ser un animal. Este tipo de aproximación contribuye a extender y convertir las situaciones diarias en oportunidades de aprendizaje divertidas y creativas, sin perder la sensación de control de la situación por parte del adulto Parker-Rees, Walsh et al.

McMillan destaca la importancia de que los adultos comprendan claramente qué implica involucrarse a través de un alto nivel de juego. A partir de ello describe dos dimensiones que caracterizan al profesional lúdico, en primer lugar, las características personales necesarias que los adultos deben desarrollar en la actividad con niños y niñas.

En segundo lugar, el rol lúdico del adulto dentro de esta actividad. Entendiendo que la actitud lúdica se constituye como una disposición alegre Kane, y como una interacción que permite asegurar el disfrute tanto para los adultos como para los niños y las niñas Rose, Dentro de la primera dimensión, las características personales, se describen cuatro cualidades McMillan, :.

También se relaciona con la capacidad de las educadoras para negociar y flexibilizar ante lo incierto, en el marco de una planificación pedagógicamente intencionada y preparada.

Los niños y las niñas podrán desarrollar la curiosidad en la medida en que los adultos manifiestan y demuestran curiosidad genuina y explícita al deseo de aprender. La segunda dimensión planteada por McMillan es la del rol lúdico, basada en una visión socioconstructivista del aprendizaje e implica que las educadoras actúen en el contexto de un amplio abanico de posibilidades: como co-jugadoras, co-aprendices, co-exploradoras, facilitadoras, decodificadoras y co-planificadoras.

A partir de ello, se describen las siguientes tres cualidades relevantes de desarrollar:. Esto, porque una actitud pasiva ante la actividad infantil, se aleja en cierto modo del enfoque mediador, tomando un rol exclusivo de garante del ambiente de juego y aprendizaje.

En esta cualidad se refleja una pedagogía que equilibra la actividad liderada por niños y niñas y la actividad liderada por la educadora. La actitud lúdica implica un alto nivel de complejidad, ya que requiere de planificación, en la que la creatividad pasa a ser un componente cognitivo fundamental para el desarrollo de aprendizajes.

Por último, McMillan también señala que es importante la selección de los recursos que se ofrecen, permitiendo construir experiencias con finales abiertos; así como la capacidad de crear una continuidad entre la actividad liderada por los adultos y la actividad liderada por los niños y niñas.

Son relevantes de considerar en este ciclo de planificación, también, la posibilidad de extender los aprendizajes de los niños y niñas actuando sobre la ZDP, habilidades pedagógicas, la documentación y registro de observaciones. Es crucial que estas características se promuevan durante la formación inicial y, también, a lo largo del desarrollo profesional de las educadoras McMillan, Para ello, es relevante considerar un currículum que permita construir una identidad docente sensible a la diversidad de formas de ser y hacer en el mundo e interactuar a partir de estas.

En este sentido, la infancia demanda un tipo de relación con los adultos que considere sus propias perspectivas y voces, siendo la actitud lúdica una valiosa herramienta disponible en el repertorio cultural compartido.

Como se ha revisado, el juego es una forma espontánea y natural de comportamiento infantil, es un derecho y forma parte esencial de su desarrollo, ya que amplía continuamente la llamada Zona de Desarrollo Próximo. El juego constituye una oportunidad para explorar, interpretar y enseñar diferentes tipos de roles sociales observados, permitiendo interiorizar las herramientas propias de la cultura y facilitar en niños y niñas la expresión de la regulación de sus aprendizajes y emociones.

A pesar del reconocimiento transversal del valor del juego para el desarrollo infantil, existe evidencia de que este no se implementa de forma adecuada en los jardines infantiles Grau et al.

En este sentido, resulta relevante articular la mirada y participación del adulto mediador en el juego, entendiendo su potencial desarrollador al situarse en la ZDP. Para ello, la actitud lúdica de la educadora mediadora debe ser constante y consciente, operando como una gestora de espacios para la realización de aprendizaje basado en juego.

En acuerdo con Walsh et al. Desde esta perspectiva, resulta necesario construir una mirada profesional que permita reflexionar sobre el juego que realizan los niños y las niñas, para luego determinar las interacciones requeridas -o no- en su ZDP.

Es decir, haciendo uso de su observación la educadora puede promover nuevos escenarios que extiendan los intereses de los niños y las niñas y, por ende, su aprendizaje. Es en el juego donde se pueden dar distintas mediaciones que permitan expandir y extender el repertorio cognitivo y lingüístico, desarrollando interacciones responsivas y sensibles, que faciliten el lenguaje simbólico y, por ende, que propicien su desarrollo cognitivo Meacham et al.

Es en este espacio donde emerge el rol de la educadora como garante del escenario lúdico a través de la generación de ambientes equilibrados con instancias de juego lideradas por los párvulos y actividades pedagógicas guiadas por el adulto, en base al currículum.

La actitud lúdica. El juego como herramienta de transformación personal y social

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